Un blog para distraerse, desconectarse, no política ni economía, nada que se consideraría extremadamente "relevante" o indispensable conocer, solo, quizás, algo de arte y cultura. Nada que ver con el díario bombardeo mediático.
jueves, 30 de octubre de 2008
Septimo Sello
Excelente es el adjetivo que describiría con exactitud lo que fue para mi esta película del director sueco -si no me equivoco- de nombre IngmarBergman.
La película empieza con nuestro personaje principal -un caballero Templario- en una playa, tranquila y solitaria. Sin embargo su sosiego termina -o al menos su aparente sosiego- cuando se le presenta el emisario de la muerte en persona, un hombre pálido de ropaje extremadamente oscuro, que viene a llevarse a nuestro caballero, y este ultimo lo reta, para perdón de su vida, mostrando un aparente "familiarización" con la representación de la muerte, a un juego de ajedrez, que era una de las pasiones del emisario de lo inevitable. Y aquí comienza la aventura de nuestro caballero.
Pronto nos damos cuenta que el aparente sosiego que observamos al inicio de la película en nuestro aparentemente arrepentido caballero -excusenme si me equivoco, esa es mi manera de interpretarlo- no es tal. Existía algo aun mas profundo en nuestro caballero que con no iba acorde con la paz física que reflejaba, algo que lo desconcertaba de manera mas profunda, y aquí nos vamos al plano quizás de la teología. El Templario duda sobre la existencia de Dios, quiere señales palpables, vemos como nuestro caballero se sumerge cada vez mas en la impiedad.
Sin embargo, aunque se podría decir que este debate interno de nuestro héroe es el tras fondo de el filme en cuestión, una gran parte del filme se muestra un sutil humor que viene, en gran parte, de unos actores nómadas -dos hombres, y la esposa e hijo de uno de ellos- y sus infortunios. Creo que esto hace agradable, y más digerible el filme.
Se observa una oscilación de tramas entre, las aventuras de nuestro caballero y los artistas nómadas junto con otros igual de importantes personajes; y el debate del primero consigo mismo sobre la existencia de un Dios, debate que se observa mas claramente en su constante interacción con la muerte en su juego de ajedrez.
No conozco muchas películas de este director, de hecho solo he visto dos, contando esta, y la de 1966, Persona, y ambas me parecen excelentes, sin embargo esta ha sido mi favorita, creo que mi escaza lucidez no me permitió disfrutar como hubiese querido Persona.
Les recomiendo ampliamente este filme de 1957 del director sueco; es para pasar un buen rato. Aquí les dejo el inicio de la película: