Ad Libitum Pensado
Un blog para distraerse, desconectarse, no política ni economía, nada que se consideraría extremadamente "relevante" o indispensable conocer, solo, quizás, algo de arte y cultura. Nada que ver con el díario bombardeo mediático.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Yojimbo, Akira Kurosawa

Aunque no me considero un cinéfilo -aun- me encanta el séptimo arte, creo que es el que representa de la manera más explícita los rincones de la mente, las ideas más profundas, no superfluas -en aquellas buenas cintas- de los directores. Es capaz de presentarte toda una gama de sentimientos abigarrados, dejando ver lo más vernáculo del ser.

Ultimamente, y más aun con unas cortas vacaciones por delante, me he dispuesto a otear todo tipo de filmográfia; con la ayuda de mi compañero Internet, he adquirido varios títulos interesantes, entre los cuales se encuentra esté filme japones, ya que estos últimos días no quise solo fijar mis sentidos únicamente en películas del "viejo continente", inmediatamente desvié la mirada al Asia, y más aun japón -y vietnam- que presenta una propuesta interesante.

Como dije, adquirí el filme del maese Kurosawa hace un mes, y no lo vi si no hasta hace un par de días. Me parece excelente personalmente, se puede caer en la tentación de calificarla como "aburrida", sin embargo son milésimas de segundos las partes que llegan a resultar de esta manera.

En principio tenemos a nuestro protagonista, caminando por senderos polvorientos sin aparente rumbo cuando una discusión entre un padre y su vástago le impiden el trajinar sin intención: tienen una discusión que termina en separación, una discusión que despierta cierta curiosidad en nuestro héroe, curiosidad que termina de erguirse en intenciones luego de las detallada situación de el cuasipueblo en el que se desarrolla la historia que indirectamente le da el padre del muchacho rebelde al héroe, y más que al héroe, a nosotros mismos; explica como la situación caótica del pueblo cercano impiden que se lleve a cabo la feria de seda.

Y de aquí en adelante, vemos como las grandes habilidades de nuestro héroe samurai despierta la codicia por tenerlo en sus filas, de los dos bandos enfrentados, que, según explica un anciano que terminaría por convertirse en edecán de nuestro samurai, fueron en algún tiempo aliados.

Verán como pueden pasar de ver con malos ojos a Sanjuro -el heroe-, a verlo como un bonachón cara dura, que no soporta la opresión del fuerte por el débil.

Recomiendo la película, sin lugar a dudas. Muy divertida, con acción, comedia, y drama; ¿Qué más se puede pedir?